sábado, 19 de mayo de 2012

El artículo de Echeverría sobre lo que el llama tercer entorno es uno más de los tantos trabajos que nos muestran la dificultad de los sistemas educativos para adaptarse a los cambios. Creo más los sistemas educativos siempre han estado en la esfera de la acción política o de influencia del estado creando  formas sociales funcionales al sistema.  El  rápido avance de la tecnología pone en entredicho la posibilidad de responder en tiempos breves a estos  temas ¿cómo y que educar?  Sobre los cuáles no hay consenso además. Tampoco hay ideas claras sobre que hacer. Un escenario anárquico entonces, donde estamos expuestos a la desigualdad de acceso y la posibilidad de utilizar adecuadamente estos recursos. Más bien el usuario poco educado usará las cosas relacionadas con las redes sociales pero no podrá aprovechar en su enorme potencialidad la variedad y riqueza de estos entornos virtuales. Se profundizará la brecha y pocos lograrán utilizarlos en su desarrollo personal.    Falta formación e información.  El tercer entorno se ha convertido de hecho en un espacio no democrático y como consecuencia inevitable ensanchando la desigualdad.

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